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Ciudad de México Año VII Número LXXXIV Octubre 2019

 

Lo que el viento se llevó
A ochenta años de su estreno

José Luis Barrera

Hace ochenta años se estrenó una de las más icónicas películas hollywoodenses, y aunque ha habido un sinnúmero de divergencias, derivadas de críticas básicamente de índole social, es sin duda una de las más importantes producciones hollywoodenses de todos los tiempos. Dada la relevancia de la cinta, el cine Orpheum en Memphis organizaba una proyección especial de este clásico cada verano, pero después de diversas quejas que la nombraron "insensible" y "racista" los encargados decidieron retirar de su programación el filme, terminando con una tradición de 34 años. Según The Guardian, la decisión de retirar la película fue por la ola de críticas negativas de quienes afirmaron sentirse ofendidos por la representación de la esclavitud y los clichés raciales de los personajes.

La cinta basada en la premiada novela de Margaret Mitchell retrata el mundo de los ricos sureños estadounidenses durante la Guerra Civil. Es cierto que la historia refleja a los esclavos como personas contentas por su situación, y esto, de acuerdo a los críticos de ello, mostraba una clara defensa de la esclavitud. Sin embargo, pese a lo que se diga la cinta logra reflejar una imagen positiva de los negros (que en otro giro de palabras para aparentemente no ofender se les ha dicho “de color”). Además, la película le dio un Óscar por Mejor Actriz de reparto a Hattie McDaniel, quien se convirtió en la primera mujer afroamericana en recibir dicho reconocimiento, siendo con ello la primera en asistir a la ceremonia como invitada y no como parte del servicio.

Pero dejando fuera las críticas negativas y centrándome en las cualidades artísticas vale la pena mencionar las extraordinarias actuaciones (Vivien Leigh como Scarlett O´Hara; Clark Gable como Rhett Butler; Olivia de Havilland como Melanie Hamilton; y la ya mencionada Hattie McDaniel como Mammy, principalmente, aunque el cuadro de actores en general se mantiene a la altura de la producción), la grandiosa dirección y la técnica, que nos permite ver una perfecta armonía entre el ritmo de la trama y el de la propia cámara.

El carácter veleidoso de Scarlett O´Hara no sólo exigía a una actriz de fuerte presencia, sino un movimiento de cámara muy versátil. La trama no tiene descanso para esta misma, cuando en la última parte de la película, el tiempo de los protagonistas, al igual que de los espectadores se va literalmente con el viento, el momento de mayor intensidad se desvanece entre los dedos del espectador del mismo modo que lo hace para los protagonistas: Scarlett deja pasar todas las oportunidades para ser feliz. Y ofende o molesta a todos los que la cuidan y la quieren. Así pasa con Mami, lo mismo con Melanie Hamilton y por supuesto con Rhett. Cuando al fin logra apreciar el amor, Scarlett se enfrenta a una de las frases más dolorosas en nuestra cultura popular: “Francamente, querida, me importa un bledo”. La cámara (sorprendentemente vivaz, llena de energía, de intuición) es el perfecto aliado del espectador, una dinámica herramienta que asombra por su audacia formal, pues parece de una modernidad pasmosa en sus movimientos, en sus encuadres, en su capacidad para recoger los momentos más nerviosos y violentos. Al inicio de la producción Lee Garmes fue el director de fotografía, pero el 11 de marzo de 1939, tras un mes de rodaje que Selznick y sus asociados consideraban “demasiado oscuro”, fue sustituido por Ernest Haller.

Ahora vayamos a los pormenores de la realización de la película, y es que antes de la publicación de la novela, varios ejecutivos y estudios de Hollywood, como Irving Thalberg y Louis B. Mayer de la Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), Pandro Berman de la RKO Pictures y David O. Selznick de la Selznick International Pictures se negaron a rodar una película basada en ella.

A Jack Warner le gustó la historia, pero la mayor estrella de la Warner Bros., Bette Davis, no estaba interesada, y Darryl F. Zanuck, de la 20th Century-Fox no ofreció suficiente dinero. Selznick cambió de opinión después de que su guionista jefe, Kay Brown, y su socio de negocios, John Hay Whitney, lo instaran a comprar los derechos para la película.

En julio de 1936, un mes después de la publicación del libro, Selznick compró los derechos por 50 mil dólares, una cifra exorbitante para ese concepto en aquella época. Se tuvo que retrasar el comienzo de la producción hasta finales de 1938, que era cuando finalizaba el acuerdo de distribución que Selznick tenía con la United Artists. Selznick aprovechó el retraso para continuar revisando el guión, preparar la publicidad y, sobre todo, buscar una actriz para el papel de Scarlett. Inició un casting a nivel nacional en el que llegó a entrevistar a 1400 desconocidas; el proceso costó cien mil dólares y, aunque resultó inútil para conseguir a la protagonista (al final sólo se le hicieron pruebas de pantalla a 31 actrices), sirvió para crear una magnífica publicidad.

Antes de la compra de los derechos, Selznick consideró a Miriam Hopkins y Tallulah Bankhead como candidatas; Joan Crawford, que había firmado con MGM, también fue considerada como posible pareja de Gable. Después del acuerdo con MGM, Selznick mantuvo conversaciones con Norma Shearer, la principal estrella de la MGM en ese momento, pero ella no consideró la propuesta. Katharine Hepburn estaba muy interesada en el papel, y presionó para conseguirlo con el apoyo de su amigo George Cukor, que había sido contratado para la dirección, pero fue vetada por Selznick que no la consideró adecuada para el papel. Respecto a Bette Davis existe la versión de que estaba muy interesada pero fue tan velada la propuesta, que tuvieron que proponerle un papel similar en la cinta Jezabel a manera de consolación.

Y es que Selznick ya había estado considerando de manera discreta a Vivien Leigh, una joven actriz británica que todavía era poco conocida en Estados Unidos, desde febrero de 1938, cuando la vio en “Fire Over England” y en “A Yank at Oxford”. El hermano de Selznick los citó para que se conocieran por primera vez en la noche del 10 de diciembre de 1938, cuando se rodó la escena del incendio de Atlanta. En una carta a su esposa dos días más tarde, Selznick admitió que Leigh era “la ganadora sorpresa de Scarlett”, y tras una serie de pruebas de pantalla, se anunció su selección el 13 de enero de 1939.

Respecto al papel de Rhett Butler, el productor siempre lo tuvo previsto para Clark Gable pero el actor tenía contrato en vigor con la MGM y nunca lo habían cedido a otros estudios. Se pensó en Gary Cooper, pero Samuel Goldwyn, con quien Cooper tenía contrato, se negó a cederlo. Por su parte Warner le ofreció a Bette Davis, Errol Flynn y Olivia de Havilland para desempeñar los papeles protagonistas a cambio de los derechos de distribución. Pero Selznick estaba decidido a conseguir a Gable y finalmente llegó a un acuerdo con la MGM. El suegro de Selznick, Louis B. Mayer, presidente de la MGM, le ofreció en agosto de 1938 cederle a Gable y darle 1 250 000 dólares por la mitad del presupuesto de la película, pero a un alto precio: Selznick tendría que pagar el salario semanal de Gable y cederle la mitad de los beneficios a la MGM, y Loew's Inc., empresa matriz de la Metro, se encargaría de la distribución.

La historiadora Joanne Yeck dijo sobre Sidney Howard, que escribió el guion original de la película: “reducir la complejidad de las dimensiones épicas de Lo que el viento se llevó fue una tarea hercúlea ... y la primera entrega de Howard era demasiado larga y habría requerido al menos seis horas de película; ... Selznick quería que Howard permaneciera en el plató para hacer revisiones ... pero Howard se negó a dejar Nueva Inglaterra (y) como resultado, las revisiones estuvieron a cargo de una gran cantidad de escritores locales”.

Selznick despidió al director, George Cukor, tres semanas después de iniciar el rodaje (se dice que por considerarlo gay) y buscó a Victor Fleming, que por entonces estaba dirigiendo “El mago de Oz”. Fleming no estaba satisfecho con el guión, por lo que Selznick encargó al reconocido escritor Ben Hecht (quien estaba trabajando en la película Una tarde en el circo de los hermanos Marx) que lo reescribiera por completo en cinco días.

Hecht retomó el borrador original de Sidney Howard y al final de la semana había conseguido revisar la primera mitad del guión. El propio Selznick inició la reescritura de la segunda mitad, pero se quedó retrasado, por lo que Howard volvió a trabajar en el guión durante una semana, revisando varias escenas clave de la segunda parte.

Vivien Leigh y Olivia de Havilland se enteraron del despido de Cukor el día en que se filmó la escena de la venta benéfica de Atlanta, y se dirigieron a la oficina de Selznick con el vestuario de rodaje todavía puesto y le imploraron que cambiara de opinión. A este respecto, otros dicen que Selznick y Cukor ya habían discrepado sobre el ritmo de rodaje y el guión, pero algunos apuntan a que la salida de Cukor pudo ser debida al malestar de Gable para trabajar con él. Emanuel Levy, biógrafo de Cukor, afirmó que Clark Gable había trabajado en el circuito gay de Hollywood como gigoló y que Cukor conocía su pasado, por lo que Gable usó su influencia para que le despidieran.

Para componer la banda sonora Selznick eligió a Max Steiner, con quien había trabajado en la RKO Pictures a principios de los años 1930. Warner Bros., que había contratado a Steiner en 1936, acordó cedérselo a Selznick. Steiner pasó doce semanas trabajando en la música de la película, el período más largo que había dedicado a escribir una banda sonora, y las dos horas y treinta y seis minutos de la película era también la de mayor duración que había escrito. La banda sonora se caracteriza por dos temas de amor, uno para el dulce amor de Ashley y Melanie y otro que evoca la pasión de Scarlett por Ashley; es remarcable que no hay un tema de amor de Scarlett y Rhett. El tema que más se asocia hoy en día con la película es la melodía de Tara, la plantación de los O'Hara; a principios de la década de 1940, el tema Tara conformó la base musical de la canción My Own True Love de Mack David.

La banda sonora está compuesta por noventa y nueve piezas musicales en total.
La trama se sitúa poco antes del inicio de la Guerra de Secesión en 1861. Su protagonista, Scarlett O'Hara vive con sus padres y dos hermanas en Tara, la plantación de algodón de su familia en Georgia. Scarlett se entera de que Ashley Wilkes, del que está enamorada en secreto, se va a casar con su prima Melanie Hamilton y el compromiso será anunciado al día siguiente en una barbacoa que se va a celebrar en la casa de Ashley, la cercana plantación de Los doce robles.

En dicha fiesta Scarlett le declara en privado sus sentimientos a Ashley, pero él la rechaza respondiendo que Melanie y él son más compatibles. Un invitado a la reunión, Rhett Butler, ha oído su conversación, lo que molesta a Scarlett. En ese momento la celebración es interrumpida cuando se anuncia la declaración de guerra y los hombres se apresuran a alistarse. Mientras Scarlett ve a Ashley besar a Melanie, el hermano menor de Melanie, Charles, le propone matrimonio y, más por despecho que por amor, Scarlett acepta y se casan antes de que él se vaya al frente.

Esta decisión visceral de la caprichosa Scarlett no le trae grandes consecuencias, pues queda viuda cuando Charles muere de un episodio de pulmonía y de sarampión mientras sirve en el ejército confederado. La madre de Scarlett la envía a la casa de Hamilton en Atlanta para alegrarla, aunque la franca criada de los O'Hara, Mammy, le dice a Scarlett que sabe que sólo va con la idea de esperar el regreso de Ashley. Una de las escenas clásicas de la cinta se da cuando Scarlett, que no debe acudir a fiestas mientras está de luto, asiste a una fiesta benéfica en Atlanta con Melanie, donde se encuentra de nuevo con Rhett, que ahora es un contrabandista que utiliza una pequeña flota de barcos para burlar el bloqueo naval al que han sido sometidos los confederados por parte de la Armada de los Estados Unidos. Celebrando una reciente victoria y recaudando fondos para el esfuerzo bélico confederado, los caballeros son invitados a hacer una oferta para que las señoras bailen con ellos. Rhett hace una oferta excesivamente generosa por Scarlett y, a pesar de la desaprobación de los huéspedes, ella acepta.

Mientras que el curso de la guerra se vuelve contra la Confederación tras la Batalla de Gettysburg, en la que mueren muchos de los hombres de la ciudad. Scarlett hace otra petición sin éxito a Ashley mientras él está de visita durante una licencia de servicio navideña, aunque comparten un apasionado beso en privado el día de Navidad, justo antes de que él vuelva a la guerra.
Ocho meses más tarde, mientras la ciudad está sitiada por el Ejército de la Unión durante la Campaña de Atlanta, Scarlett y su joven sirvienta Prissy deben asistir a Melanie sin ayuda médica cuando a ella entra en parto prematuro. Después, Scarlett pide a Rhett que la lleve a su casa en Tara con Melanie, el bebé y Prissy. Rhett los recoge en un carro tirado por caballos, pero una vez que sale de la ciudad, decide irse al frente, dejando a Scarlett y el grupo para que sigan ellos solos. Al regresar a casa, Scarlett encuentra Tara desierta, excepto por su padre, sus hermanas y dos antiguos esclavos: Mammy y Pork. Scarlett se entera de que su madre acaba de morir de fiebre tifoidea y su padre se ha vuelto incapaz. Con Tara saqueada por las tropas de la Unión y los campos desatendidos, Scarlett promete que hará cualquier cosa por la supervivencia de la familia y de sí misma.
En la segunda parte, mientras los O'Hara trabajan en los campos de algodón, el padre de Scarlett muere al caerse del caballo mientras intenta arrojar a un scalawag de sus tierras. Tras la derrota de la Confederación, Ashley regresa, pero ve que es de poca ayuda en Tara. Cuando Scarlett le ruega que huya con ella, Ashley confiesa su deseo hacia ella y la besa apasionadamente, pero dice que no puede dejar a Melanie. De nuevo herida en su ego e incapaz de pagar los impuestos sobre Tara implementados por las leyes de Reconstrucción, Scarlett engaña a Frank Kennedy, prometido de su hermana menor Suellen; hombre de mediana edad y rico empresario, para que se case con ella, diciéndole que la hermana se cansó de esperar y se casó con otro pretendiente.
Frank, Ashley, Rhett y otros cómplices hacen una incursión nocturna en un pueblo de chabolas después de que Scarlett fuera atacada mientras conducía sola a través de él. En la incursión muere Frank, y apenas terminado el funeral, Rhett le propone matrimonio a Scarlett y ella acepta. Tienen una hija a la que Rhett pone el nombre de Bonnie Blue, pero Scarlett, que sigue añorando a Ashley y se siente asustada por la pérdida de su figura, le hace saber a Rhett que no quiere más hijos y que ya no compartirán lecho.

Un día, India, la hermana de Ashley, ve a Scarlett y a su hermano abrazados y, como siente una gran aversión hacia Scarlett, rápidamente empieza a propagar rumores. Esa misma tarde Rhett, después de oír los rumores, obliga a Scarlett a asistir a una fiesta de cumpleaños de Ashley. Por su parte, Melanie permanece al lado de Scarlett para que todos sepan que ella cree que los chismes son falsos. Después de regresar a casa de la fiesta, Scarlett encuentra a Rhett borracho y discuten sobre Ashley. Rhett besa a Scarlett contra su voluntad, declarando su intención de mantener relaciones con ella esa noche, y la lleva a la fuerza a la habitación. Al día siguiente, Rhett se disculpa por su comportamiento y le ofrece a Scarlett el divorcio, que ella rechaza, diciendo que sería una vergüenza. Cuando Rhett vuelve de un prolongado viaje a Londres, Scarlett le informa que está embarazada, pero durante la discusión que sigue a la noticia, ella se cae por un tramo de escaleras y sufre un aborto espontáneo. Mientras se está recuperando, la tragedia cae sobre ellos cuando su hija Bonnie muere mientras intenta saltar una valla con su poni.
Melanie enferma de gravedad por complicaciones en un nuevo embarazo, y es visitada por Scarlett y Rhett en su lecho de muerte. Mientras Scarlett consuela a Ashley, Rhett vuelve a su casa en Atlanta, pero cuando comprende que Ashley sólo amaba realmente a Melanie, Scarlett corre tras Rhett, pero lo encuentra preparándose para irse para siempre. Ella le suplica, diciéndole que ahora se da cuenta de que lo ha amado todo el tiempo y que nunca amó realmente a Ashley, pero Rhett dice que tras la muerte de Bonnie no había posibilidad de reconciliación. Scarlett le pide que se quede, pero Rhett la rechaza y sale por la puerta perdiéndose en la niebla de la mañana, dejando a Scarlett llorando en la escalera y jurando que algún día recuperará su amor.

El 9 de septiembre de 1939, Selznick, su esposa Irene, el inversor John “Jock” Whitney y el editor Hal C. Kern se dirigieron a Riverside, California, para el preestreno de la película en el Fox Theatre. La película todavía estaba en fase de primer corte, le faltaban los créditos y los efectos ópticos especiales. La proyección duró cuatro horas y veinticinco minutos, pero posteriormente se redujo a menos de cuatro horas para su estreno. El estreno de la película en el Loew's Grand Theatre de Atlanta el 15 de diciembre de 1939 fue espectacular. Fue el clímax de tres días de festividades organizadas por el alcalde de la ciudad, William B. Hartsfield, que incluían un desfile de limusinas con protagonistas de la película, recepciones, miles de banderas confederadas y un baile de disfraces. Eurith D. Rivers, el gobernador de Georgia, declaró el 15 de diciembre como día festivo en el estado y cerca trescientos mil residentes y visitantes se agolparon a lo largo de las calles de Atlanta para ver el desfile de limusinas con las estrellas de la película desde el aeropuerto. Solamente el actor Leslie Howard y el director Victor Fleming decidieron no asistir: Howard había vuelto a Inglaterra debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial, y Fleming había discutido con Selznick y se negó a asistir a ese y a posteriores estrenos. Tampoco estaba Hattie McDaniel, ya que ella y los demás miembros del elenco de raza negra no pudieron asistir al estreno debido a las leyes Jim Crow de Georgia, normas segregacionistas que les impedían sentarse con sus colegas blancos. Al enterarse de que McDaniel había sido excluida del estreno, Clark Gable amenazó con boicotear el evento, pero McDaniel lo convenció para que asistiera. En México se estrenó el 22 de enero de 1941.

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