Reserva de Derechos
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Ciudad de México Año VIII Número LXXXV Noviembre 2019

 

Miguel León – Portilla
el antropólogo de los vencidos
(1926 – 2019)

José Luis Barrera

Mientras se dirimía el dilema de tintes comerciales del paradero del cuerpo de José José y en la víspera de la conmemoración de los 51 años de la masacre del 2 de octubre, justo en la noche del primer día de octubre, la UNAM dio a conocer el fallecimiento de uno de los hombres más ilustres que ha dado México: Miguel Léon – Portilla. Un hombre que dedicó toda su vida a entender y dar a conocer el pensamiento y filosofía de las culturas prehispánicas del centro de México, la cual fue su mayor pasión. A su vez también se especializó en la lengua y literatura náhuatl y contenido de códices indígenas y asimismo asumió la defensa de los derechos indígenas.

Mientras que en Televisión Azteca, dedicaron un día completo a la muerte del llamado “Príncipe de la canción”, el martes por la noche se comenzó a filtrar por las redes (en cuentas de gente interesada e instituciones de cultura por supuesto), la muerte de este gran historiador. Tal como siempre ha sucedido, la televisión comercial le dedicó algunas notas breves, que denotaban el poco interés mercadológico que tiene en personas ilustres y valiosas en la cultura mexicana.
Pero en esta revista no podemos pasar desapercibida la muerte de quien con pasión y denuedo se dedicó a difundir la cultura náhuatl.

Nacido en la Ciudad de México el 22 de febrero de 1926, en 1988 fue nombrado Investigador Emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México, y en 1995 recibió la Medalla Belisario Domínguez. Fue parte del Colegio Nacional, prestigiada institución a la que ingresó el 23 de marzo de 1971, siendo recibido con discurso de Agustín Yañez, y el historiador se presentó con la ponencia: Historia y los historiadores en el México antiguo.

En 1951 obtuvo el grado en artes por la Universidad de Loyola de Los Ángeles y cinco años después recibió el doctorado en Filosofía y Letras de la UNAM con la tesis: La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes, la cual fue publicada por esta universidad en 1959, misma que fue traducida al francés, ruso, inglés, checo y alemán. En ese mismo año se publica por primera vez su obra Visión de los vencidos, en la que organizó textos escritos en náhuatl y traducidos por Ángel María Garibay Kintana, quien fue su asesor de tesis de doctorado, y en donde se da testimonio desde el punto de vista indígena, respecto de la conquista de México.

Es su obra más conocida y en ella reúne testimonios de tenochcas, tlatelolcas, tezcocanos y tlaxcaltecas, desde las premoniciones de Moctezuma hasta los Cantos tristes (icnocuicatl) posteriores a la conquista, que la convierte en un documento invaluable que nos hace ver “la otra cara de la moneda” y ha cobrado tal importancia que ha sido traducida a 15 idiomas.
Su pasión por la cultura náhuatl lo llevó a encabezar un movimiento para entender y revaluar la literatura náhuatl desde antes de la conquista y hasta nuestros días. Pero su apasionado trabajo no sólo se quedó en la investigación, ya que él contribuyó a establecer la educación bilingüe rural en México.

En su incansable labor de investigador contribuyó a rescatar las obras de Fray Bernardino de Sahagún, quien al ser la fuente primaria para conocer a la civilización azteca, lo declaró como el primer antropólogo de los nahuas. De este autor todos sabemos de la Historia general de las cosas de la Nueva España, pero su obra original, el Códice Florentino, nunca se publicó. Antes de León – Portilla este códice se tradujo sólo una vez, y fue al alemán, la cual era una versión incompleta. Y también gracias a sus investigaciones se revaloró la imagen de Tlacaélel, de quien se tenía la impresión de que fue un personaje turbio, y que hoy se le aprecia como un arquitecto del mundo azteca.

Entre sus libros, se encuentran: Siete ensayos sobre cultura náhuatl (1958), Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares (1961), Tiempo y realidad en el pensamiento maya (1968), Hernán Cortés y la Mar del Sur (1985), Quince poetas del mundo náhuatl (1993), Bernardino de Sahagún, pionero de la antropología (1999), y su última obra, Erótica náhuatl (2019).

Una gran cantidad de grados Doctor Honoris Causa tenía como resultado de su labor investigadora e ilustradora sobre el mundo náhuatl principalmente, y de igual manera fue ampliamente galardonado en varias partes del mundo. Esos grados y galardones no los mencionamos, porque su vasta labor es suficiente para mostrar su grandeza.
Una breve semblanza para un gran historiador que recién ha fallecido y que para nosotros, los interesados en la cultura, no puede pasarse por alto.

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