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Ciudad de México Año VIII Número XCI Mayo 2020

 

Let it be: el adiós de los Beatles
Loki Petersen

En mayo de 1970, hace cincuenta años, ocurrió un doble acontecimiento que en otra situación habría sido alegría para el mundo: el lanzamiento de la película “Let it be” y del disco del mismo nombre, del grupo de rock The Beatles. En los viejos tiempos el mundo se estremeció con el estreno, también de película y disco, de “A hard day’s night” y de “Help”, del mismo grupo.

Años más tarde, película y disco de “Magical Mystery Tour” no tuvieron la misma recepción tumultuosa, pero disco y película de “Yellow Submarine” fueron inolvidables. Ahora de nuevo los Beatles estaban en la pantalla grande, pero todo había cambiado.

De hecho, el proyecto de lo que sería “Let it be” fue abandonado, y antes se había llamado “Get Back”. Una vez concluida la laboriosa tarea de grabar y lanzar el “White Album” a fines de 1968, Paul McCartney tuvo la idea de que los Beatles regresasen a sus raíces, con un disco donde sólo el grupo tocara sus instrumentos, sin arreglos orquestales ni efectos electrónicos, y una película donde se mostrase cómo los cuatro ensayaban las canciones que formarían el álbum.

Paul citó a los otros tres para que se reuniesen todos al iniciar enero de 1969, para que realizasen este proyecto, que se llamó “Get Back” por así titularse una de las nuevas canciones escritas por McCartney, y para que diese asimismo la idea de regreso.

Los otros tres aceptaron, pero no estaban muy entusiasmados. Exhaustos por tantos años de trabajo, más bien pensaban en realizar proyectos propios, A lo largo de enero se realizó la filmación, dirigida por Michael Lindsay-Hogg, quien ya había trabajado antes con el grupo en programas de televisión y en promocionales. Y al mismo tiempo se grababan las nuevas canciones, en los múltiples ensayos que se requerían para darle forma a cada una.

Pero todo se dificultó, pues McCartney estaba empeñado en dirigir al director, y también señalaba qué debían grabar los Beatles y cómo. George y Paul llegaron a tener un enfrentamiento verbal, y esto se vio en la versión final de la película.

Harrison, disgustado, se fue, pero regresó a los pocos días, bajo la condición de que ya se acabase todo lo más pronto posible. La conclusión del film fue el concierto que el 30 de enero se dio en la azotea de los propios estudios de Abbey Road.

Los Beatles decidieron que no aparecieran ni disco ni película, que fueron archivados. Sólo se lanzó un single que tuvo mucho éxito, el 11 de abril de 1969, que contenía de un lado “Get Back”, y del otro la lennoniana e inolvidable “Don’t let me down”.

El grupo decidió grabar un mejor álbum, que se llamaría “Abbey Road”, y antes de éste fue lanzado otro single, el 30 de mayo, también de 1969, que fue exitoso, con la icónica “The Ballad of John and Yoko” de Lennon de un lado, y del otro “Old Brown Shoe”, una de las mejores canciones de Harrison, que vivía entonces un gran momento creativo.

Por lo tanto, se olvidaron de rencores y realizaron “Abbey Road”, una de las obras maestras Beatles, que apareció en septiembre de 1969, y que resultó ser el último long play que grabaron juntos. No habría más, cada Beatle se dedicaría a su propia carrera.

Sin embargo, había muchas deudas por la disolución de la compañía Apple, y era necesario dinero para cubrirlas. Este fue uno de los motivos para la discordia beatle, pues Paul quería que su suegro se encargase de resolver esa cuestión financiera, y los otros tres querían a Allen Klein, a quien McCartney aborrecía. Klein fue el que prevaleció, y él explicó que había que generar recursos, para lo cual sería necesario lanzar ese disco y esa película pendientes. Los Beatles aceptaron, porque después de todo no tendrían que hacer nada pues todo estaba ya hecho, y lo único que cambió fue el nombre, que de “Get back” se convirtió en “Let it be”. Se definió que se estrenasen para mayo de 1970.

Lindsay-Hogg había filmado un total de 55 horas, del cual extrajo una película de hora y media, y se la mostró a los Beatles, y éstos aprobaron. Ahí aparecían ensayando, cantando, conversando, bromeando y peleando. No obstante, Lennon comentó tiempo después que no le había gustado nada la película, pues fue hecha por Paul para el lucimiento de Paul, dado el número excesivo de tomas en donde éste aparece en primer plano.

Ahora estaba la cuestión del disco, que originalmente había sido producido por Glyn Jones, pero el resultado final no satisfizo a los Beatles. Lennon consideró que le hacía falta pulirlo, darle más forma, y entonces le entregó las cintas de las canciones no a George Martin, quien siempre había sido el que producía los discos Beatles, sino a otro productor bien conocido en el medio del rock, Phil Spector. Éste eligió diez canciones, cuatro de las cuales aparecían en el concierto de la azotea, pero inexplicablemente dejó fuera a la quinta canción de ese concierto, “Don’t let me down”.

Tres de esas piezas fueron dejadas tal como estaban, “Get back” por supuesto, “I’ve got a feeling” (mitad de Paul y mitad de John), y “One after 909”, una vieja canción de Lennon que ya había sido grabada en 1963, pero a John no le gustó, y ahora se le dio un nuevo y mejor arreglo. Sin embargo, “I dig a ponnie” sufrió una modificación, pues Spector le quitó un verso que está en el concierto, “all I want is you”, que no se oye ya en el disco.

“For you blue”, de Harrison, tampoco tuvo modificaciones. Pero sí el resto de las canciones. “Two of us” de McCartney incluye una introducción de Lennon hablando, que no existía. A “I me mine”, de Harrison, Spector le agregó un acompañamiento orquestal, que en realidad la mejora. En “Across the Universe” de Lennon, Spector se dio vuelo agregándole su famosa pared de sonido, y la voz de John suena distorsionada; sin embargo, se hizo clásica la canción. “Let it be”, una de las mejores canciones de Paul, tuvo un ligero toque orquestal; el solo de guitarra de George es de una manera en el LP, y de otra muy distinta en el single. Spector agrego un fragmento de la canción “Dig it”, de Lennon, que en la película aparece completa; también puso una breve canción del dominio público, “Maggie Mae”, que cantan John y Paul. Y otra de las mejores piezas de éste último, “The long and winding road”, se convirtió en motivo de discordia; originalmente era una balada con piano y guitarra, más batería y órgano, algo muy sencillo. Pero Spector casi borró estos instrumentos, al ponerle encima un pesado acompañamiento de orquesta y coros, que la hace sonar ostentosa. Más adelante hablaremos de las consecuencias que tuvo esto.

Los Beatles ya no existían más, y de hecho ya cada uno de ellos trabajaba en sus propios discos solistas, pero hubo la necesidad de acordar que ninguno lanzaría nada hasta que pasara mayo de 1970, para no estorbar la promoción de “Let it be”. Lennon, Harrison y Ringo respetaron esto, pero McCartney se negó a ello, y para enojo de todos hizo aparición su primer disco, de título “McCartney”, el 17 de abril de 1970. Fue un acto de hostilidad que no le fue perdonado, porque además Paul toca en su disco todos los instrumentos, como dando a entender que no necesitaba a los Beatles. Paul pegó fuerte, pero él a su vez sería golpeado cuando oyó el disco de “Let it be” y se enteró de lo que se había hecho con su tan querida canción “The long and winding road”. Furioso, acusó a sus ex compañeros de no haberle pedido opinión antes de que Spector arreglase esa melodía. Sin embargo, Lennon dijo que sí se le había hecho llegar a Paul la cinta, y que éste aprobó; McCartney niega eso, y hasta la fecha no se sabe cuál fue la verdad. Se sintió ofendido en sus sentimientos, y esa fue, entre otras, una de las razones por las cuales demandó a los Beatles en 1971.

El caso es que el disco de “Let it be” vio la luz el 8 de mayo de 1970, y de inmediato fue un éxito. Y la película fue estrenada el 20 de mayo de ese mismo año, en el London Pavillion, y ningún Beatle asistió. Esa noche, Harrison estaba trabajando afanosamente en lo que sería su álbum triple “All things must pass”. A McCartney le quedó la espina por años, y en el 2000 logró convencer a George y a Ringo (John ya había muerto), de lanzar otra vez “Let it be”, pero sin los arreglos de Spector, es decir, como era originalmente. Aceptaron, y fue hasta el 2003 que apareció “Let it be naked” (para entonces George tampoco existía ya). Por fin pudimos escuchar con claridad esas canciones, pues aunque las conocíamos, esto fue a través de discos piratas con mala calidad de sonido. Mucha gente sigue prefiriendo la versión de Spector, que fue la única que en realidad se conoció durante mucho tiempo, pero conviene conocer el original, para comparar y apreciar.

En cuanto a la película, fue un documento valioso, pues a pesar de las tensiones, la magia de la música era notoria. Valdría la pena verla de nuevo, pero todo indica que no será relanzada para la celebración de los cincuenta años de “Let it be”. Y esto es así porque una nueva versión de la película se estrenará en septiembre de este 2020. Peter Jackson, el famoso director de “The Lord of the Rings” tuvo la idea de trabajar de nuevo en las 55 horas filmadas por Lindsay-Hogg, y crear otro documental con escenas no vistas antes. Pero la idea fue más allá: se trata ahora de, a diferencia de la anterior versión, presentar una mejor imagen del grupo, ya sin los conflictos, tensiones y aburrimientos que eran notorios en lo que vimos antes. Es decir, una película edulcorada, con unos Beatles felices, y no es casualidad que aparezca bajo el sello de Walt Disney. Eso da pie a la desconfianza, pero nada podemos adelantar hasta no ver el producto final.

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