Reserva de Derechos
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Ciudad de México Año VIII Número XCII Junio 2020

 

Editorial

Vamos a la mitad del 2020, y a nadie le ha pasado por la mente el decir: “que rápido se ha pasado el año”. Pero el tiempo sigue avanzando y al parecer no hay otro tema en las redes sociales que coronavirus y cuarentena, sin lugar a dudas las palabras en boga.

Pero las expresiones artísticas no se detienen y tienen la obligación de evitar las modas, que no son conceptos populares por necesidad.

Los acontecimientos de este año por supuesto que están en boca de todo el mundo por su propia naturaleza, pero los medios de comunicación han hecho también su labor para hacer de esta crisis un tema de moda que por ende les ha elevado en gran parte su rating.

En el caso específico de Ave Lamia, continuamos con el contenido programado sin voltear a ver las modas de las que muchos otros hablarán. Aquí nos encargamos de los acontecimientos históricos que ameriten remembranza, así como los hechos actuales que; pese a la parsimonia forzada de la humanidad en estos días, siguen forjando la historia contemporánea, todo con el enfoque cultural que nos ha caracterizado y al que le hemos sido fieles desde la edición cero y hasta el actual.

Estamos preparando el camino para que llegue a buen puerto el número cien de nuestra revista. El objetivo parece cercano pero no hemos de celebrar en la víspera, esperemos que no aparezca ningún obstáculo en el camino para llegar al objetivo al que antes no habíamos volteado a ver.

Pero vale la pena hacer una acotación aquí, ya que hasta este número llevamos ya cien revistas editadas, contando la cero y las siete de terror, un hecho que vale ser mencionado pero que no hemos de celebrar con “bombo y platillo”, porque esa corresponde a la ya antes mencionada.

Hecha esta mención, sigamos en la cuenta regresiva para nuestra hasta ahora máxima celebración. Mucho esfuerzo y muchas horas de trabajo implica la realización de una revista, desde el trabajo de nuestros colaboradores, pasando por la selección, corrección, edición y puesta en circulación en la red.

Por eso vale la pena seguir este esfuerzo para poder celebrar el centenario y de ahí hasta que el tiempo y las fuerzas nos lo permitan.
Comencemos entonces con el número noventa y dos, y que Dios reparta suerte.

Tinta Rápida

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