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Ciudad de México Año VIII Número XCII Junio 2020

 

Guillermo Cañedo (1920-1997)

José Luis Barrera

Pese a nunca haber tenido un equipo de verdad competitivo, México fue el primer país en organizar dos Mundiales de Futbol, y por si fuera poco no medió demasiado tiempo entre uno y otro, tan sólo diez y seis años tuvieron que pasar para que nuestro país viera rodar de nuevo el balón en la máxima justa pambolera a nivel mundial.

Esto quiere decir que entre los Mundiales de México, 1970 y 1986, tan sólo pasaron tres ciclos mundialistas. Y en ambas ocasiones, detrás de estas celebraciones estuvo el empeño de Guillermo Cañedo.

En este 2020 se celebran cincuenta años de ese primer Mundial, pero también se celebran los cien del nacimiento de quien logró esa internacionalización del futbol mexicano, el ya mencionado Guillermo Cañedo de la Bárcena.

Si bien es cierto que pese al fuerte arraigo popular, el futbol mexicano tiene muy pocas éxitos que presumir, es importante recalcar que justamente fue Cañedo quien a partir de la década de los sesentas, trajo ideas frescas y más ambiciosas para transformar el aún más que mediocre balompié nacional de aquel entonces. Nacido en Guadalajara, Jalisco, el 4 de junio de 1920, su historia dentro del llamado “deporte de las patadas”, fue como presidente del Zacatepec, equipo al que tomó en Segunda División y lo llevó a la Primera, en donde logró tener equipos muy competitivos y temporadas muy destacables.

En 1961 llegó al Club América contratado por Emilio Azcárraga; quien había adquirido el equipo 2 años atrás, para conseguir su primer título profesional en la temporada 1965 - 1966, comenzando así una fructífera administración a lo largo de veinte años, dentro de las que consiguió nueve trofeos en total.

Por su puesto su imagen se ve manchada con las constantes sospechas de comprar árbitros en beneficio de su equipo, que siempre ha sido mal visto por ser el hijo adoptivo de la mayor maquinaria de control masivo que ha existido en nuestro país.

En 1962 es nombrado vicepresidente de la FIFA, cargo que aprovechó para darle impulso a la imagen del futbol y de nuestro propio país al conseguir la sede del Mundial de 1970. Pero no sólo eso, asombró a los dirigentes del organismo internacional con la creación de grandes estadios para llevar al cabo la justa deportiva en nuestro país.

Y por supuesto destaca el imponente y emblemático Estadio Azteca, llamado popularmente “Coloso de Santa Úrsula”, y después de la muerte del dirigente en 1997 se le quiso poner su nombre, pero estaba ya tan arraigado el nombre de “Azteca”, que resultó un proyecto frustrado.

En esos años se desenvolvía como presidente de la Federación Mexicana de Futbol, cargo que conservó hasta el término de ese mundial.

En la Copa Mundial de 1970, la selección nacional logró por fin llegar a la fase de Cuartos de Final, aunque en esa instancia quedó eliminada por la escuadra azzurra (a la postre ganadora del llamado “juego del siglo” contra Alemania -del cual se hace mención en un artículo de este mismo número- y subcampeón del certamen), con un marcador de 4-1. Partido llevado al cabo en la “Bombonera” de Toluca el 14 de junio de hace cincuenta años.

Para 1984, Guillermo Cañedo vuelve a hacer de las suyas, al conseguir por segunda ocasión la sede del mundial para México, en 1986, tras la renuncia de Colombia a la misma. Recordemos que este mundial fue el más destacado para nuestra selección, ya que logró llegar al ansiado quinto partido por única vez en sus participaciones mundialistas.

También se le debe la creación de la Concacaf junto con el costarricense Ramón Coll Jaumet, y de la Organización de Televisión Iberoamericana (OTI), gracias a la cual pudimos disfrutar de eventos culturales y deportivos (como ver en directo los Juegos Olímpicos y los Mundiales de Futbol), pero sobre todo y como recuerdo personal, nos permitió ser testigos del Festival OTI de la Canción que a muchos de aquella generación nos trae grandes recuerdos y emociones con sabor a remembranza.

No obstante la imagen negativa -por cierto muy fundada- que se tiene de Guillermo Cañedo, debemos reconocer su aporte al futbol y esta es la razón por la que se le recuerda a cien años de su nacimiento.

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