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Ciudad de México Año VIII Número XCII Junio 2020

 

Poemas
De Ciudad abierta

Adán Echeverría
I

Es tan larga la calle y al final el disco rojo
¿qué del disco rojo refugiándose en la lluvia?
la voluntad de los carros sobre la carpeta
la niña de la capa roja el odio de los truenos
la falda corta subiendo hasta los moretones
raspaduras de vidrio los ojos cerraditos
y el agua del grito escalando ventanas
Es tan larga la calle y la lluvia en todos los semáforos
¿qué de la lluvia y su tanta sorna parpadeando?
el disco rojo balancea
la calle se ha quebrado entre los motores
la niña seca sus trenzas con la capa de tan sólo treinta pesos
sus manos pequeñitas
revolotean por los costados cuando la sumergen en el callejón
Los edificios vigilan cada centímetro de la ciudad
atrapan gritos que las palomas empollan sobre las cornisas
Unos niños mudan sus dientes entre la basura
mientras perros olisquean los rincones de la niña abierta
toda moradita y empapada
tiritando de frío en el olor de la violencia
que se guarda como el miedo bajo su piel
y esta infante lluvia va picándole las pecas.

 

II

¿Qué será, macho o hembra? se preguntan los dedos que llenan las paredes de niñas inmaduras
Dylan Thomas

Pienso en la noche
en la niña blanca que soy sobre tus hombros
en la niña rosa que me presiento en cada festival
en cada día de muertos cuando anunciamos la vida
cuando renunciamos a todo menos a comernos el durazno entero
Acá mis labios
allá los discos de mis piernas
el alfiler en que me voy perdiendo
mi escarbar de orejas por el ruido
o este cementerio iluminado por el sol de agosto
Estoy detenido bajo las patas del carruaje (que a ciegas nos conduce)
bajo los gallos que brincan la cerca pegados al frío de las madrugadas
postrado como si la guerra no tuviera tiempo para mirarme
o se avergonzara de mis pálidos rencores
como si la flor no pegara el grito con cada olfato que le abre las entrañas
polen en que me convierto suspendido
partícula sucia flotando en la distancia
los horizontes azules los horizontes
me desdoblo hecho hambre
como los dientes y la caries se desdoblan por la lengua
o ese cáncer
ese despedazarme los nudillos de tanto golpear la puerta

Volar es lo que nos queda a los niños
cuando el suelo nos expulsa
y el aire es la distancia entre los cuerpos
Volar entre los disparos La calle se hace larga
y todos corren
La calle se hace larga y los cuerpos se amontonan
Volar es lo que nos queda a los niños
y el sol nos va secando la sangre
que mana desde las sonrisas
y la persecución de camionetas

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