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Ciudad de México Año VIII Número XCIII Julio 2020

 

Parar los golpes
Adán Echevería


Dentro de mí se abre el espacio
de un mundo para todos dividido.
Roberto Sosa

Miro a los muertos en brazos de sus retratos,
miro a los vivos en brazos de sus desiertos
José Carlos Becerra


Desde hoy quiero ser la prisionera del diablo
Iremos a cortar cabezas en los carnavales
de fiesta el uno contra el otro
Una cabeza de clavos
dos besos en los pulmones
tres incoloras serpientes
para hacernos el amor bajo casas solitarias
Quiero ser la prisionera del diablo
Esa lanza de mujer que pueda hundirse en tu costado
y desnuda por los bosques
ofrezca los colmillos


Él me dijo que siempre quiso ser niña
yo sólo le mordí la nuca
Ella dijo que hablara despacio para que entendiera
me corté la lengua y se la di en una cajita
Él me dijo que quería un beso mío
la luna se escondió tras edificios
y con una navajita le arranqué los pantalones
Ella quería saltar sobre mis muslos
la colgué de un árbol mientras la iba sangrando
En esta dualidad he destilado mi amor
a la orilla del mundo


En el principio fuiste tú y tú
Y lo sabes de inicio
Siempre he estado ahí para los golpes
para las mordidas me he quitado los ojos y los encerré en el círculo
porque no debemos nacernos otra vez de la espuma que forma nuestro roce
Y lo sabes de inicio
Cada que la máscara aprieta hay un ruiseñor en la calle
están los cables y el abecedario para intentar nuevas propuestas
pero los rostros siempre son enormes ante tanta célula marchita
que deja la llovizna
Lo sabes
Cuando los motores se fueron apagando solo quedó el tarro sobre la mesa
Los idiomas se fueron confundiendo mientras escalábamos los cuerpos
y el espejo de nuevo se ha empañado con el vapor de tus muslos


Uno debe ponerse boca arriba en la playa
y dejar que el viento le vaya cubriendo de arena el rostro
Vestirse como linda mujercita
con todo y trenzas para pedir la comunión en algún templo
Uno debería poder coger en el confesionario
o de perdido meterle mano a una mujer anciana que quiera sobarle el glande
Uno debería detener el elevador y fumarse una cajetilla de cigarros
poder caminar con las manos y detener el tránsito


Deberíamos tirarnos con el paracaídas desde la catedral
escupir a algún líder sindical o a algún banquero asustado
Uno debería inyectarse algo mientras maneja bicicleta
irse a la chingada si ahí mismo se encuentra siempre a toda su raza
debería pedir que le construyan un monumento a los Tigres del Norte:
con tres candados sí con tres y sobran las preguntas


Tendremos que bajarles la edad legal
porque no puedo ya contra mi propio yo
si el dios que nos habita me lo ha nombrado todo
y ellas corren al aire y se despliegan
se van desplegando tan limpias y coloraditas
sí coloraditas desde los pies y sin respiro
y respiro y voy quedando ciego
ciego de tanta hembrita dulce
atado a sus calzoncitos
porque uno puede apropiarse de esas flores con estirar la mano
coger en el puño ese acto de desaparición que todos sentenciamos
secuestrarlas corromperlas sin disculpas
que nos obligan a saberlo Todo
Todas están ahí sonrientes como los sepulcros
sus moretones sutiles labios rotos milagros
esas sus faldas y sus rodillas de raspones
sus trenzas y las lenguas mohosas de tan húmedas
Tendremos que bailar en las azoteas
desnudos y tatuándonos las nalgas
por ellas que siguen despiertas
zumbando
como las malditas avispas
abiertas sobre mi rostro


Cansados de esperar seguimos
animados en la cuerda floja
Vamos subiendo por los edificios
y en cada ventana la idea se transforma
No son los jardines solos
ni los balcones los que nos van alimentando
En cada cuarto queda la ceniza
el aletazo del tiempo continúa dictándonos la sombra
Cansados seguimos por los elevadores
y como muere la anciana ahí nace la niña
Dentro de quince años de paños y telarañas
seremos de nuevo lobos rascando las baldosas
Cansados de esperar seguimos un ala terrible
desnuda acaso sangra e inunda los zapatos con los sueños
y en silencio me pregunto:
¿quién es la habitación para mi cuerpo?


Yo me pregunto
¿qué son las historias sino un poco de ficción?
¿No es el oleaje el que siempre nos trae un pulpo hacia los ojos?
Me pregunto por el sabor del café
el aroma del chicle y el escozor que deja la orina en los labios
Y es que de tanto preguntarme me fui quedando ciego
Yo me pregunto: ¿y el destino? ¿cuál es su fuente mágica?
Hay un millar de hormigas caminando por mis huesos
y una poca de hierba que no me deja alimentar
Un brazo de árbol quebradizo y el origen de la incontinencia
que linda eres mujercita con tus pies descalzos
Yo me pregunto si es el lodo el que te asusta
o la puerta al final de mi cabeza
Hay un millón de ratas jugando con tu carne
y un puñito de aceitunas ajustándonos el vientre
Por eso siempre me visto de gris
y cuando puedo me digo en un susurro
...qué hay de las historias sin un poco de ficción


Y ella que me decía
espérate papacito que ya estoy llegando
muévete muñequito que la noche se me abre
me estás abriendo toda en canal y sin miseria
me estás volcando toda
y cómo he de sobrevivir a tu partida
Vamos a jugar billar
jugarnos la cabeza el uno al otro el uno al otro
que ya no tienes amigos en la esquina
y nadie que te silbe cuando lances el poema
Acá viene lo tengo
que se cae se cae se está cayendo el cielo
y ella que me decía: tú no tienes amigas
sólo mujeres con quienes brincas y mujeres que no
y yo con mi cara de what me vengo sobre tu espalda
me vengo de tus alas
de tus actos de bruja en el incendio
Esta venganza mía encalla en el poema
y es que el poema siempre anda de pico en pico
anda picándolo todo como el escorbuto
como el agua mala va quemando libros
Ah qué poema tan bruto el de tus pies de acero
qué poema tan sabio colgado de la luz negra
bien adentro de tu carne sembrado en el puro hueso
Y ella que me decía
no te vayas papi acá tienes mi lengua
No te vayas diosito santo
que la noche me tiene bien sujeta de las tetas
Ah cómo me hacen fiesta las chicas sonrosadas
cómo se me quedan viendo las niñas gordas de trenzas
pero las chicas dark esas brujas encendidas
pasan siempre de lado de lado se van pasando
se van pasando una a otra esta candela mía
como si el sable fuera la muerte por las calles
y ella que sabia dijo:
no hay amor en las cantinas

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